La paz

Celebración grotesca sobre Aristófanes

 

    No cabe duda de que el subtítulo que acompaña a la obra indica con bastante exactitud el tono dominante de esta adaptación de la obra de Aristófanes. La comedia griega posee ya muchos elementos humorísticos y graciosos pero creados fundamentalmente a partir de las situaciones concretas del momento en que se representa. Aristófanes es un genio para saber teatralizar la vida de los atenienses y dotarla de la crítica mordaz que el humor entraña. Pero Nieva transforma esta dimensión circunstancial en una celebración, en una fiesta de los sentidos y del lenguaje donde, al eliminar los referentes concretos, se incrementa el sentido universal de lo grotesco. En La paz de Nieva se muestra con toda plenitud el concepto del teatro como catarsis, es medicina secreta, / hechicería, / alquimia del espíritu, / jubiloso furor sin tregua.

    Esta obra ha sido publicada en dos ocasiones y fue una de las primeras que Nieva consiguió estrenar. De hecho supone el tercer estreno de Nieva tras Sombra y Quimera de Larra y El combate de Ópalos y Tasia y La carroza de plomo candente. Se representó por primera vez en el teatro de Mérida durante el verano de 1977 y se presentó en Madrid, en el teatro María Guerrero, el 2 de noviembre del mismo año.

    Nieva realiza esta adaptación a petición de Manuel Canseco, que por entonces era director de la compañía teatral Corral de la Pacheca, quien la dirigirá también en el María Guerrero. La primera lectura asustó a nuestro autor porque Aristófanes utilizaba para hacer reír constantes referencias a hechos concretos de la Grecia del momento, pero poco después, comenzó a descubrir la riqueza expresiva y el desenfado de Aristófanes . El padre de la comedia moderna sorprende a cualquier hombre de nuestro tiempo por su genio crítico y satírico, por su lirismo inesperado, por su capacidad imaginativa, que hasta practica el surrealismo.

    La crítica recibió con agrado el estreno de La paz y todos los críticos coinciden en el encomiable espectáculo conseguido destacando, sobre todo, la riqueza expresiva de Nieva y su capacidad para crear un lenguaje innovador y sorprendente. Así, por ejemplo, José Monleón afirma que:

"La paz le sirve para exponer algunas ideas sobre la comedia griega, sobre el teatro en general y sobre Aristófanes, como, singularmente, para disparar esa pirotecnia verbal, esa genialidad en el manejo del castellano que distingue a F. Nieva entre cuantos escriben hoy teatro en España".

    Y L. López Sancho insiste en la idea del lenguaje:

"La facundia de Nieva ha creado un lenguaje novísimo, barroco, surrealista a veces, fuertemente sarcástico, que un vigoroso equivalente del que Aristófanes utilizaba para la risa y gozo de sus espectadores. Pero también destaca este crítico la dimensión del teatro como espectáculo afirmando que es un espectáculo moderno, libre, agudo, con atinados recortes y supresiones. (...) Esta versión de "La paz" es un alarde de creatividad escénica".

    En La paz mezcla Nieva tanto la inspiración que genera la obra original como su amplio compendio cultural y lingüístico. Nieva va preñando La paz de elementos de la tradición literaria, de construcciones del más enjundioso barroquismo, de las aportaciones de las vanguardias. Sobre la obra de Aristófanes cae la impronta de Nieva para convertirla en "otra obra", distinta, nueva y totalmente vinculada con el resto de su producción dramática.

"La comedia es mucho menos que una adaptación, pero, a la vez, se ha convertido en una ofrenda de mi parte al primer poeta cómico y, en suma, una forma castellana de trascender la esencia de su humor en clave de auto sacramental burlesco y en un lenguaje de ascendencia barroca y surrealista".

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